
Desde que mi querida madre me comentó haber visto por la 2 de televisión un reportaje sobre el “Camino de Hierro” en la provincia de Salamanca y pegando casi con Portugal… era algo que tenía apuntado en mi lista de escapadas pendientes.
A mí me gusta planificar todo un poquito, mirar con antelación el recorrido que hay hasta llegar a cada sitio, el tiempo que va a hacer, las zonas de pernocta… es un ritual que me encanta. Llevar todo atado, no doy mucho lugar a la improvisación aunque a veces también está bien y me suelo adaptar rápido si algo falla. Primordial hacer un inventario antes de salir de casa para no olvidarse nada que luego pueda echar en falta.
Salimos un viernes por la tarde a eso de las ocho y para el camino siempre suelo llevar un redbull o un monster que me voy tomando poco a poco para despejarme ya que ese día había trabajado de mañana y me puse a conducir tarde y sin haber dormido previamente nada de siesta. Paso a recoger a mi chica y carretera y manta con ganas de conocer nuevos lugares, nuevas aventurillas.
El Dokker hasta arriba pero todo bien colocado, da gusto éste vehículo, la capacidad de carga que tiene y sin llevar ningún arcón de techo. Sillas de camping, una mesa plegable, la nevera, un par de mochilas, una maleta y los dos cajones de la camperización llenos con todo lo necesario para pasar dos días fuera de casa.
Utilizar la aplicación Park4night es una maravilla y nos dirigimos directamente a Valdenoguera que es un área de autocaravanas en el inicio del “Camino de Hierro” para pasar allí la noche y estar de los primeros en hacer la ruta. Comentaros que las entradas hay que sacarlas previamente por internet y valen 5 Euros para cada adulto. Os dejo por aquí la página web donde podéis informaros de todo https://www.caminodehierro.es/
De camino y como poco a poco iba atardeciendo, la luz se mostraba muy bonita dejando caer los últimos rayos de sol sobre los campos castellanos. El paisaje era cada vez más digno de observar según nos adentrábamos por tierras charras, la dehesa Salmantina estaba esplendida en el apogeo de la primavera.
Nosotros casi siempre vamos charlando y eso hace que el viaje sea más ameno y parezca más corto. Llegamos ya de noche pero sin pérdida gracias a Google Maps, de las aplicaciones que más me gustan y más útiles en los teléfonos móviles. Allí ya había dos autocaravanas y otra furgo camper parecida a la nuestra. En la aplicación de Park4night pone que el número de aparcamientos para autocaravanas es de 4 pero hay muchos más aparcamientos si vais con furgos pequeñas, incluso con las camper gran volumen que no pasen de 6 metros también se aparca más o menos bien. El lugar es tranquilo y por el día en el horario de la ruta hay servicios abiertos, un par de casetas.
Ya estábamos algo cansados y como habíamos comido en el trayecto unos sanwiches nos dispusimos a hacer la cama. Saqué el gran foco de luz que había comprado recientemente y lo coloqué en una de las sillas plegables de camping apuntando a la furgo, así ideal para hacer el nidito. Entre los dos tardamos unos diez minutos en hacerla, al ser una mini camper hay que andar sacando bártulos, es uno de los inconvenientes de un vehículo pequeño. Luego tiene otros pros como meterte por sitios donde las gran volumen o las autocaravanas no pueden. Nos bebimos un par de vasos de leche fría que nos encanta y a dormir, ya que al día siguiente había que levantarse a las siete y media. La entrada a la ruta es de siete y media a ocho y media. Más tarde ya no dejan entrar porque el recorrido tiene una duración de unas seis horas contando con la parada para comer.

Tocó el despertador y al poco rato el parking se iba llenando de coches. Hasta un autocar repleto de gente se presentó allí a primera hora. El aforo del “Camino de Hierro” creo que está en 300 personas y claramente habían vendido todas las entradas para esa jornada que se presentaba además soleada y sin nubes. Nos vestimos rápidamente, nos calzamos nuestras botas de montaña y a la cola con las mochilas dónde llevábamos los bocatas y el agua, entre otras cosas. Importantes las barritas energéticas para el camino ya que ni nos dio tiempo a desayunar. Nos esperaban 17 kilómetros a pata entre túneles a oscuras y puentes muy altos. Tras una breve charla de uno de los guías del camino enseñamos las entradas y nos proporcionaron a cada uno una linterna que luego al acabar había que devolver. Hice fotografía a los teléfonos de emergencia por si ocurría algo de gravedad y nos dispusimos ya por fin a andar por las vías muertas del recorrido.
Al entrar en los túneles a oscuras nos recomendaron andar por el medio de la vía pisando cada traviesa ya que por los laterales algunas baldosas se movían y eso podría dar lugar a algún tropiezo o torcedura de tobillo. También estaba terminantemente prohibido alumbrar con las linternas al techo de los túneles ya que allí se encontraban cientos y cientos de murciélagos. Sobre todo en el túnel número 3 nos dijeron.


Nos encanta parar cuando vamos recorriendo sitios bonitos y hacer fotografías, jugar con la luz, la perspectiva, intentar ver lo que otros no ven aunque lo tengan ahí mismo como nosotros. Así que os podéis imaginar que la gran mayoría de personas nos adelantó mientras nosotros nos íbamos recreando en cada zona y en cada paisaje. Al poco de comenzar dimos buena cuenta de las barritas de cereales con chocolate. El primer túnel es súper largo y totalmente recto y no se divisaba absolutamente nada, una oscuridad total. Tan solo llegando a los últimos metros se adivinaba un punto de luz muy pequeño que se iba agrandando a medida que nos acercábamos a la salida.
La vegetación es frondosa a ambos lados de la vía y con grandes rocas en algunos tramos, donde invitan a ser escaladas. Comenzamos con ropa larga y a medida que iba transcurriendo la mañana y el calor apretaba cada vez más, nos tuvimos que despojar de algunas prendas. Se sucedían los túneles y los puentes, éstos con grandes alturas donde si tienes vértigo es mejor no mirar hacia abajo y cruzarlos agarrándote a la barandilla. Me imagino cuanta gente tuvo que trabajar para hacer todo aquello y en qué condiciones. Desde luego en aquellos años entre 1883 y 1887 los métodos de trabajo debieron de ser muy distintos a los de ahora. Menuda obra titánica para excavar los 20 túneles y los 10 puentes metálicos.

Según íbamos avanzando íbamos disfrutando de la vegetación, de los cánticos de los pájaros y de la vista de los grandes cañones fluviales. Al igual que es importante llevar algo de comida también lo es ir bien provistos de agua, hay que hidratarse cada poco. No hay fuentes y si el calor aprieta mejor tener de sobra, con un par de litros por persona debería bastar.
Una vez hecho la mitad del recorrido nos detuvimos a la sombra a comer los bocadillos de tortilla de patata que había preparado el día anterior. Nos supieron a gloria bendita y es que en la naturaleza yo creo que sabe todo mejor. Nos sentamos en unas rocas y sin prisa los degustamos mientras mirábamos a nuestro alrededor. Cosas tan sencillas y tan simples son las que más valor tienen. Un buen trago de agua fresquita y a continuar la marcha. Ahora las mochilas ya iban pesando menos y se agradecía la menor carga a nuestras espaldas. A mi chica se la ocurrió evitar uno de los túneles e ir por fuera del recorrido y cuando apareció al otro lado tuvo que saltar la valla de espinos que impide que el ganado acceda a los tramos del camino, ella es así, un poco trasto y me hace reír en múltiples ocasiones. Menos mal que supo hacerlo bien y no se rompió la ropa o lo que hubiese sido peor… algún encontronazo con alguna vaca o que hubiese tenido algún otro tipo de accidente. El seguro del camino no hubiera cubierto nada de eso.

Seguimos caminando y disfrutando del paisaje, paredes casi verticales en algunos tramos del recorrido, aves rapaces volando a gran altura, se veían a la perfección dada la claridad del día y la ausencia de nubes. Ya íbamos adelantando a algunas personas que previamente nos habían adelantado y que ahora habían parado a comer. El calor iba apretando más y yo me despojé de las perneras del pantalón, me apliqué un poco de crema solar y a seguir la marcha que en ocasiones había que hacer por las traviesas de la vía, ya que los senderos que están a los márgenes de la misma eran engullidos por la vegetación.
A nuestra izquierda y mirando hacia abajo podíamos divisar el recorrido del rio Águeda, afluente del rio Duero y que hace frontera natural entre España y Portugal. Sus aguas van en caída en suave desnivel y el pequeño río por este paso va protegido por altos cañones.


Tras unas cuantas fotos más y otros cuantos videos para el recuerdo, llegamos al final del recorrido con el buen sabor de haber completado los 17 km y haber visto algo nuevo y diferente. Allí en el Muelle fluvial de Vega de Terrón donde el río Águeda se encuentra con el río Duero nos esperaba el autobús que nos llevaría de regreso hasta la estación de la Fregeneda, donde teníamos nuestra mini casa con ruedas.

Un amigo, que no había conseguido entrada para acompañarnos en la ruta del Camino de Hierro, se acercó igualmente por la zona y quedamos para descubrir más rincones del entorno. Fuimos a varios miradores, entre ellos el más bonito y espectacular, el del Picón de Moro en Saucelle y esa misma noche dormimos con las furgos en un parking próximo bastante grande y con un solo vecino. Sin ruidos y viendo las estrellas antes de meternos a descansar.


Al día siguiente nos acercamos a ver la presa más alta de España, la presa de La Almendra con 202 metros de altura sobre cimientos y a la hora de comer nos dirigimos a un merendero bastante oculto que nos chivó el señor Google Maps.
Un fin de semana redondo!!!

Muy interesante lo que cuentas. Esta excursión la he hecho pero habrá que ver qué otras nos depara este nuevo camino que has emprendido. Mucha suerte!!!
Es una escapada muy chula, muchas gracias Diego por leerlo y dejar un comentario 🙂 Después del Hip Hop me siguiente pasión es viajar y crear este blog es algo que tenía en mente desde hace al menos 1 año. Ya iré publicando más entradas según vaya teniendo tiempo libre. Un abrazo !!!
Si señor muy buena pinta 👌👏👏👏
Anímate a hacerla que está muy chula Abel 🙂 es sencillita, todo llano pero el paisaje y la historia de todo aquello merece la pena. Un abrazo!!!
Interesante ruta compi. Te seguiré en esta nueva aventura tuya
Estupendo compañera 🙂 Por aquí os iré mostrando más escapadas y si no las habéis hecho… a por ellas !!! Un besote 🙂
Me apunto la ruta.muy interesante
Claro que sí!!! Te gustará… Genial, gracias 🙂
Ostras genial iniciativa!!! Me apunto los sitios para futuros viajes!
Claro que sí Mon 🙂 Viajar es de los mayores placeres de la vida, súper enriquecedor. Gracias por seguirme la pista amigo. Un fuerte abrazo !!!
Gracias por la info! Yo que estoy en Segovia voy a organizarme con tiempo para hacerme esa ruta que recomiendas.
Claro Nacho!!! Acercaos que os gustará seguro. Un abrazote.
Muy chulo,que guay.
Otra que te puedes apuntar 😉 y lo tenéis más o menos cerca. Calzado cómodo a patear 🙂 Gracias por leerlo Carmen.
Que chulada!!Me la apunto en pendientes!!
Me gustas tus narraciones,saludos desde otra Dokker.
Gracias Jose! Con nuestras Dokkers podemos recorrer medio mundo 🙂