Cuarta quedada «Dacia Camper» en La Terrera, provincia de Albacete

Creo recordar que encontré el grupo de WhatsApp de «Dacia Camper» trasteando por Facebook y me hizo especial ilusión saber que había muchas más personas por toda España con los Dokkers camperizados. Un grupo que ha ido creciendo con el paso de los años donde cada cual aporta lo que sabe o lo que puede en beneficio de la comunidad camper. En esta cuarta quedada que se hizo durante los días 6, 7, 8 y 9 de Julio algunos de los miembros ya se conocían de concentraciones anteriores, yo era la primera vez que acudía. Me lo pensé bastante hasta que me decidí ya que solo disponía de dos días, con el hándicap de que la distancia era considerable. Además salía de trabajar el viernes por la noche y entraba de nuevo el Lunes por la mañana, sería paliza buena pero me apetecía conocer a la gente de éste nuestro mundillo. Me esperaban casi 5 h de viaje si no hacía ninguna parada, aunque siempre es conveniente hacer un alto en el camino para estirar las piernas y descansar. Mochila, bañador, un par de camisetas, la nevera con algo de comida y bastantes cervezas fresquitas, justo el fin de semana entraba una ola de calor y pronosticaban temperaturas máximas de 37 grados por la zona en la que íbamos a estar. Pasando Madrid y antes de llegar a Tarancón hago la primera y única parada, pillo una bebida energética, unas patatas fritas y comunico a mi familia y a mi chica que estoy bien.

Continuo el trayecto y según el GPS tan sólo me quedaba una hora y media para llegar. Adentrándome en el municipio de Casas Ibáñez cojo la Comarcal 7 enfilando ya hacia el paraje natural de «La Terrera» a 12´9 km. Una carretera un poco sinuosa y estrecha donde dos vehículos grandes encontrándose de frente tendrían algún problemilla en ciertos tramos para pasar. Llegué justo a la hora de comer y allí estaban todos los compañeros y compañeras que habían podido acudir a la cita. Yo era el último en llegar y dos o tres de ellos me indicaron la mejor zona para dejar mi Dokker. Menos mal que había sombra porque Lorenzo apretaba de lo lindo. Tenían varias mesas colocadas en fila para comer todos juntos y se respiraba muy buen rollo. La primera impresión fue que me encontraba delante de personas sencillas, atentas, extrovertidas y con sentido del humor. Poco a poco nos fuimos presentando mientras sacaba mi comida y unas cervezas. Allí había gente de Cataluña, Ciudad Real, Albacete, Madrid, Alicante, de Andalucía y el que escribe de Valladolid.

Creo que conté 14 Dokkers y 20 personas, un buen número, no es fácil por temas de trabajos, familia y demás pero muchas veces cuando de verdad se quiere se puede. Los allí presentes habían llevado pistolas de agua y después de comer empezó una autentica guerra de chorros a presión donde nadie se salvó de quedar empapado, ni siquiera los resguardados en «zona neutral» Me hizo mucha gracia cuando Guille se tiró él mismo un cubo de agua por encima y dijo… «ahora ya me podéis mojar todo lo que queráis que me la suda» jajajaja… Después unos cuantos nos dimos un buen chapuzón en las fresquitas aguas del río Cabriel que discurre a pocos pasos de donde estábamos ubicados. Algunos llevaron a sus perros que disfrutaron igual o más que nosotros al aire libre en plena naturaleza. Pablo y Guille nos enseñaron sus sistemas de toldo a cual mas prácticos e ingeniosos, muy válidos los dos. Atracón que me pegué luego a pipas sentado y charlando con Quim, un catalán amante sobre todo del Rock and Roll, un melómano que entiende y valora la buena música en general. Me pareció un tipo muy auténtico y a pesar de su avería en el pie no dejó de sonreír y de mantener el buen humor. Mención especial a su mujer Montse que lo cuida lo mima la mar de bien. Además ella es la que lleva «La Druidoneta» carismático nombre para su amada furgoneta.

El paraje de «La Terrera» es muy chulo y dar las gracias encarecidamente a Gabi que es de la zona por preparar un poco todo antes de que llegásemos. El Ayuntamiento de Casas Ibáñez ha intentado mantener las instalaciones de la vieja central hidroeléctrica que allí se halla acondicionándolas para llevar a cabo actividades medioambientales. Todo un alivio que nos pudiésemos bañar dadas las altas temperaturas, además son aguas claras y limpias. La vegetación de pino carrasco y arbustos como la coscoja, romero, enebro, aliagas, boj, etc….  actúan como filtros para las aguas procedentes de las zonas altas, impidiendo que gran parte de los sedimentos lleguen al río. El Cabriel es el principal afluente del Júcar y pasa por las provincias de Teruel, Albacete, Cuenca y Valencia.

Ari nos regaló un jabón ecológico que tiene muy buena pinta. Marc tocó un poco la guitarra y se cantó algo. Sonia me habló de una nueva moneda alternativa de la que no tenía constancia y Villa me dio un cigarro mentolado para acompañar las cervezas que me abría Pablo con su mechero porque perdí mi abridor jajajaja… A pesar de que ya tengo muy vista por Instagram la furgo de Mayte y Oscar bautizada como «La Guancheneta» no deja de sorprenderme lo bonita que la tienen por dentro. Todo artesano y con maderas claritas, creando un habitáculo muy acogedor, una autentica mini cabaña con ruedas. Muy majos también la pareja de Madrid del barrio de Vallecas, Rafa y Adi, gente afable y tranquila. Óscar y su vecino, dos cracks que animaron el cotarro de lo lindo con su vitalidad. Otra chica, Nuria me desveló que era escritora de cuentos infantiles y había ganado varios certámenes literarios y de Roberto me di cuenta que ama la naturaleza, el deporte y la aventura. No sé si se me escapa alguien más pero faltaría una persona clave dentro del grupo y que por motivos personales no puedo nombrar. Un autentico «Mc Gyver» en esto de las camperizaciones, un máquina que con su sapiencia nos ha resuelto muchas dudas.

Después de cenar se presentó por allí la Guardia Civil a ver si estaba todo en orden y no hubo ningún problema. Gabi se fue derecho a ellos a comunicarlos que teníamos permiso del ayuntamiento para estar allí varios días. Nos dijeron que antes de pernoctar en los vehículos recogiésemos todo para que no quedara nada fuera, de lo contrario se consideraría acampada y se nos podría multar. La noche se presentaba muy apacible y parecía que iba a refrescar algo así que después de unas conversaciones se guardó todo dentro de nuestras Dokkers y a dormir con el sonido del rio de fondo. El nido ya lo tenía preparado desde por la tarde, así que como apenas había dormido la noche anterior pensando precisamente en el viaje, sabía de sobra que caería rápido en los brazos de Morfeo. Puse un poco el ventilador portátil que siempre llevo en época estival y a la hora y poco lo tuve que apagar del frío que sentía. Ya del tirón hasta la mañana siguiente descansando a pierna suelta, sintiendo una paz total.

Al despertar un desayuno con la gente cambiando impresiones varias y foto de grupo para la posteridad. A medida que avanzaba la mañana del domingo nos fuimos despidiendo ya que la gran mayoría tenía un largo viaje de vuelta hasta casa. Buen sabor de boca y espero volver a coincidir con tod@s ell@s en próximas quedadas. Somos los que estamos pero no estamos todos los que somos ya que en el grupo de «Dacia Camper» hay la friolera de 142 personas. Larga vida a nuestros DOKKERS!!!